¡Las mil formas de usar un tejido!

El rebozo mexicano es un tejido maravilloso.
Su historia nos remonta a tiempos post-conquista, donde los telares tradicionales comenzaron a tejer estas prendas que emulaban a las españolas. Aunque originalmente en México se tejía con Ixtle – ese es su nombre en náhuatl, se llama henekén en yucatán o sacate de agave, es la fibra hecha del maguey- con telar de cintura. Al llegar los españoles se manufacturó mayormente con algodón. Y luego ya con seda, mezclas y otros tejidos.
El Rebozo renació culturalmente cuando la revolusión. Las adelitas escondían allí sus armas. Y el rebozo tomó entonces un sentído político. Más tarde Frida Khalo reivindicó el rebozo como ícono de belleza y mexicaneidad, llevándolo al ámbito de la moda. Ofreciendo así la oportunidad de salir del contexto social en que se relacionaba más con el proletariado, la carga y el trabajo.
En cualquier caso, el rebozo estuvo presente en México, siempre y en cada área de su vida. La mujer mexicana es rebozo. Ella hace uso de su rebozo para cubrirse del Sol o del Frío; para cargar la leña, el mandado o a su cría.
Y desde luego la partera Mexicana introduce el uso del rebozo en todo lo que ella hace también. ASí el rebozo da masajes, es faja en el embarazo, sirve para acomodar al bebé en el embarazo, en el parto y luego para fajar a la madre y cargar el bebé. Se usa para amamantar y como hamaca del niño.
Por lo tanto, he sentido yo al rebozo como una urdimbre que es la Madre. Se teje de la tierra y de todas las mujeres y sus historias, para dar abrazo y sostén a cada una que llega. Como si al convertirse en madre la mujer diera un brinco al un vacío, en el que cae sobre el gran rebozo Madre.
Así, México me ha enseñado el rebozo y yo lo comparto con quienes tengo oportunidad.
Desde luego, hay grandes exponentes mexicanas en el uso del rebozo, como lo son Naolí Vinaver -por su exposición en el mundo- y cualquier partera tradicional, por su nativo vínculo con el tejido.
Más, me tocó que el rebozo llegue a mí y yo quiero que llegue también a ti.
Así, puedo compartirte el rebozo en el contexto perinatal. Dentro de éste contexto, hay una serie de usos que puedo enseñarte o brindarte como servicio, para que tengas oportunidad de sentir su nobleza:
REBOZO en el contexto PERINATAL:
EL CIERRE POSTPARTO:

La ceremonia de Cierre PostParto es un ritual que acompaña el nacimiento de la mujer como nueva madre y una versión diferente de si misma. Nos permite recoger la experiencia de la maternidad vivida hasta el momento y convertirla en una pieza del rompecabezas que somos. Es un proceso en el que se abre el espacio para conectar con una mísma y traer al consciente claridad sobre nuestra manera unica de maternar.
No sólo el parto, cualquier evento que requiera un cierra puede trabajarse con un ritual de cierre. Una pérdida, un divorcio, un cambio importante en la vida. Incluso puede hacerse muchos años después de un nacimiento o evento que ha llegado la hora de cerrar como ciclo. De igual manera pueden recibir un cierre, hombres o mujeres.
Hoy en día las mujeres encontramos muchas más herramientas para acompañar nuestros procesos internos. Y el hombre se encuentra en transición desde esa masculinidad que lo educó para no expresar, no conectar, no sentir, hacia una nueva en que poco a poco se va haciendo de las herramientas que le permitan vivir cada uno de los cambios que la vida trae, con integración, aceptación y que conecta con la vulnerabilidad sin percibirse como debilidad, sino , por el contrario, como acto de valentía.
Por lo tanto, pensar en un Cierre con Hierbas y Rebozo, puede ser una acertada opción tanto para hombres como para mujeres.
Te invito a mirarte y regalarte un acompañamiento a tu cierre. Es un pasito más en el camino hacia tí mism@.

MASAJE con REBOZO

El masaje con rebozo tiene un factor que encuentro maravilloso: el hecho de que el tacto que recibes no venga de otro cuerpo sino que sea el rejido quien te abraza, te permite desconectar esas barreras invisibles que la psique teje para protegernos. Aquí el masajista pasa a otro plano, y se vuelve herramienta del rebozo que será quien te sacude, abraza, acaricia y apapacha.
Éste masaje suele realizarse con 5 a 7 rebozos de manera de moverse a travéz del cuerpo que recibe, sin la incomodidad de estar reacomodando un sólo rebozo en las diferentes fases del masaje.
El masaje puede durar entre 20 minutos y una hora, dependiendo el objetivo y si es sólo o parte de la ceremonia de cierre post parto.
Lo considero un espacio maravilloso para adentrarse en uno mísmo y permitirse liberar el cuerpo de corazas, para volver a ser esos seres más blandos, mas sensibles al otro y al sí mísmo. Al romper las tensiones, las emociones que teníamos sostenidas, también se dan permiso de salir, y muchas veces sin saber por qué, comenzamos a llorar.

Te invito a regalarte o regalarle a un ser querido, la experiencia de un masaje con rebozo.
O, a que vengas a aprender cómo hacerlo y puedas ser tú quien comparta este apapacho con más personas.
EL REBOZO EN EL PARTO:

Durante el trabajo de parto, el rebozo puede servir a la partera para ayudar a acomodar a un bebé que no viene optimamente posicionado, como puede servir a la mujer pariendo para asirse y así ella mísma brindarse el soporte que necesita para ejercer la fuerza que el parto le pida.
Durante en parto, encuentro que el rebozo es representación de la Gran Madre. Su sostén a la hora de parir, su guía para acomodar al bebé, se sienten como manifestación de la mísma Tierra, guiándonos en el ancestral evento de parir.
Esta urdimbre de memorias, es Pacha mama recordándonos que estamos aquí desde hace mucho más tiempo del que percibimos. Llamándonos a recordarnos y a conectar con lo que siempre hemos sido en esencia y que las nuevas culturas nos están llevando a olvidar.














Rebozo en la Crianza:
Aquí te dejo unos videos y fotos para que veas cómo, ese mísmo textil que nos acompañó desde el embarazo, puede convertirse en nuestro aliado durante la crianza. Antes para sostenernos, ahora para sostener a nuestra cría, mientras le sostenemos nosotras. Y así, pasamos a ser parte del tejido de los rebozos que abrazarán a las nuevas madres que siguen y seguirán llegando.

Mira, allí mi BBTina, a sus escasos dos meses, montada en la hamaca/rebozo.
Aunque, lo más correcto sería que el bebé se coloque en sentido transversal, para evitar se doble su cuellito y cierre el paso de oxígeno. Si está suficientemente ditanciados los extremos el rebozo, puede montarse así.













